Como el mar, me deshago entre tu arena
diminuta, caliente y esponjosa.
Como el mar, en tu playa rumorosa,
voy dejando de amor la orilla llena.
Como el mar, que bramando recio suena
desde la lejanía estrepitosa
con ruido de galerna vigorosa,
me acerco a tu reclamo de sirena,
y me transformo en cadenciosas olas
que llegan, cercenadas por la espuma,
a acariciar tu litoral desnudo.
Como el mar, inundando caracolas,
vengo, envuelto y oculto por la bruma,
y a tu llamada, pleamar, acudo.
Juan José Camisón
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